Gamificación por la sostenibilidad: CEIP Ramón y Cajal - Pina de Ebro

Aprender a cuidar el planeta jugando y tomando decisiones en equipo.

Un proyecto educativo que convirtió el aula en un espacio de juego, experimentación y reflexión. A través de un proceso de formación y acompañamiento, el profesorado se formó en economía circular, sostenibilidad y gamificación, diseñando tres juegos educativos para primaria. El resultado: niñas y niños aprendiendo que sus decisiones cotidianas también pueden cambiar el mundo.

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Cuando el aula se transforma...
Docentes que aprenden, crean y juegan para educar en sostenibilidad

El proyecto se desarrolló junto al profesorado y el alumnado de educación primaria del CEIP de Pina de Ebro, con una premisa clara: para cambiar la forma de aprender, primero hay que transformar la forma de enseñar.

Desde este punto de partida, el proyecto se enmarcó en un objetivo general ambicioso: impulsar una red de centros educativos comprometidos con el impacto social y ambiental, capaces de integrar la sostenibilidad en su día a día de forma real y transversal.

Para hacerlo posible, el foco estuvo en un objetivo específico clave: sensibilizar, formar y movilizar a toda la comunidad educativa en torno a la economía circular, utilizando metodologías innovadoras basadas en el juego. A través de la gamificación, la participación activa y la creación colectiva, el profesorado se formó y experimentó nuevas formas de enseñar, trasladando estos aprendizajes al aula.

Así, el aula se transformó en un espacio de juego, experimentación y reflexión, donde niñas y niños no solo aprendieron conceptos, sino que descubrieron que sus decisiones cotidianas también pueden cambiar el mundo.

Tres juegos y un aprendizaje que se queda.
El juego como motor de cambio educativo

Como parte central del proyecto, el profesorado diseñó y desarrolló tres juegos educativos adaptados a educación primaria, fruto de su implicación activa durante todo el proceso formativo. Más allá de los materiales creados, el verdadero valor estuvo en el rol de las y los docentes como agentes de cambio, comprometidos con transformar la educación desde dentro del aula.

A través del juego, niñas y niños aprendieron haciendo: exploraron la economía circular, reflexionaron sobre sus hábitos y comprendieron cómo sus decisiones cotidianas impactan en el entorno. Al mismo tiempo, el profesorado incorporó nuevas metodologías que sitúan al alumnado en el centro del aprendizaje y convierten la enseñanza en una experiencia viva, participativa y significativa.

El proyecto demuestra que la transformación educativa empieza cuando los docentes se implican, experimentan y se atreven a hacer las cosas de otra manera. Porque cuando el aprendizaje se vive, el impacto va mucho más allá del aula.