Gamificación para la sostenibilidad: IES Joaquín Costa - Cariñena
Jóvenes que aprenden sostenibilidad tomando decisiones y creando soluciones desde el juego.
Un proyecto de educación para el desarrollo que introduce la gamificación como herramienta educativa para sensibilizar sobre sostenibilidad y economía circular. A través del juego, la participación activa y el trabajo con el profesorado, el alumnado del IES Joaquín Costa aprendió a analizar retos ambientales reales y a comprender cómo sus decisiones cotidianas influyen en el entorno.
Cuando el aula se transforma...
Educar para la sostenibilidad desde el juego y la participación
El proyecto se desarrolló en el IES Joaquín Costa de Cariñena, en colaboración con el profesorado y el alumnado de 4º ESO, con una premisa clara: para afrontar los retos globales, es necesario repensar cómo aprendemos y enseñamos sostenibilidad en el aula.
El objetivo general del proyecto fue fomentar una cultura educativa comprometida con la sostenibilidad y la economía circular, utilizando metodologías innovadoras basadas en el juego como herramienta de aprendizaje y sensibilización.
De manera específica, el proyecto puso el foco en sensibilizar, formar y movilizar a la comunidad educativa —docentes y alumnado— en torno a la economía circular, el desarrollo sostenible y la Agenda 2030. A través de talleres participativos y dinámicas lúdicas, los contenidos se aplicaron de forma práctica, cercana y significativa, promoviendo el pensamiento crítico, la creatividad y la participación activa del alumnado como protagonista del proceso.









Aprender sostenibilidad desde la experiencia.
Jóvenes protagonistas del cambio
La metodología del proyecto se basó en la gamificación como herramienta educativa, utilizando el juego Misión Cirkla, diseñado por INSERT, junto con dinámicas creativas y espacios de reflexión colectiva.
Durante las sesiones, el alumnado trabajó retos ambientales reales relacionados con residuos, consumo responsable, energía y sostenibilidad. A través del juego y el trabajo en equipo, desarrollaron competencias clave como la toma de decisiones, la escucha activa, el liderazgo y la colaboración, aprendiendo a analizar problemas complejos y a proponer soluciones con impacto en su entorno cercano.
El proceso se reforzó mediante dinámicas de reflexión y coevaluación, el desarrollo de materiales para reforzar acciones de difusión y sensibilización en redes sociales, que permitieron compartir los aprendizajes más allá del aula y conectar el proyecto con la comunidad de Cariñena.
El proyecto demuestra que, cuando se confía en el potencial de las y los jóvenes y se les ofrece un espacio para experimentar, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una experiencia que interpela, motiva y genera compromiso.