Innovación Social

La creatividad y las capacidades innovadoras se encuentran en las personas, en cada uno de nosotros que busca como mejorar y facilitar nuevos productos o procesos que mejoren condiciones o situaciones que vemos día a día. Todos y cada uno de nosotros nos hemos encontrado en más de una ocasión observando momentos o situaciones de nuestro día a día que podrían ser mejores o que simplemente no nos parecen correctos como están actualmente.

 

La palabra innovación etimológicamente viene del latín innovatus que a su vez es el sustantivo del verbo innovare, que significa renovación o cambio. Entre los siglo XVI y XIX la palabra tenía connotaciones negativas ya que se asociaba a rebelión, situación problemática o ir en contra de las prácticas establecidas. No es hasta 1911 que Joseph Schumpeter con su teorización del concepto de “destrucción creativa” le comienza a otorgar el actual enfoque de la palabra Innovación. En los últimos años se ha venido definiendo como la concepción e implantación de cambios significativos en el producto, el proceso, el marketing o la organización de la empresa con el propósito de mejorar los resultados y crear valor.

 

A partir de las afirmaciones anteriores podríamos pensar que el concepto de “innovación social” es contradictorio ya que agrega el adjetivo “social” a un sustantivo que en su definición se centra en “empresa”. Pero desde nuestro punto de vista hay que ir más allá de la semántica y profundizar en la esencia. La conceptualización de innovar se basa en crear, idear, resolver problemas, generar cambios positivos, mejorar y avanzar.

 

Es por ello que entendemos la Innovación Social como un proceso participativo y de base humana con el que se logran desarrollar nuevas formas de satisfacer las necesidades  sociales, que tradicionalmente no han sido cubiertas de manera adecuada o que nunca se han intentado cubrir. Logrando de manera indirecta pero deseada nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración.

 

Como todo proceso debe ser estructurado y planificado, y aquí es donde surge la mayor diferencia con el enfoque tradicional de la innovación. En la Innovación Social ponemos en el centro y origen de las actividades los problemas o necesidades que ubicamos en la sociedad y a partir de las propuestas y desarrollo de prototipos enfocar los esfuerzos hacia la generación de los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad que realmente son el origen de las problemáticas o necesidades que originaron el proceso.

PROCESO DE INNOVACIÓN SOCIAL

La mayor cualidad de este proceso es que genera capacidades instaladas en la ciudadanía lo que permite que cada ciudadano esté capacitado para generar nuevas propuestas y prototipos convirtiéndose en innovador y al mismo tiempo con la capacidad de capacitar a otros ciudadanos para innovar.